miércoles, 26 de septiembre de 2018

HUELLAS IMBORRABLES. Extremadura en Bosnia.


Miguel Ángel Rodríguez Plaza, Cáceres, Palacio de las Cigüeñas, 2018.
El 20 de septiembre, en Cáceres, se inauguró la exposición “Huellas imborrables”, fotografías tomadas en Bosnia por el comandante  Miguel Ángel Rodríguez Plaza hace 25 años, cuando formaba parte del contingente español de la Brigada “Extremadura” XI en misión para las Naciones Unidas.


El sencillo acto protocolario de apertura fue presidido por el Ilmo. Sr. Coronel Jefe del Centro de Formación de tropa (CEFOT) nº 1 de Cáceres don Francisco de Asís Ramíres Ramírez, al que acompañaban una representación del Excmo. Ayuntamiento cacereño, otras autoridades y veteranos del Aula de Cultura Militar CEFOT 1.


Rodríguez Plaza, como oficial de Sanidad Militar, desempeñó tres misiones en Bosnia, en 1994/95, en 1997 y en 2001 y recientemente, ya con el empleo de comandante en la reserva, ha vuelto con otros veteranos a recorrer la zona y, como él señala, poder comprobar el cambio, la paz y el desarrollo que hombres y mujeres del Ejército español, ayudaron a traer. Allí pudo percibir el cariño y el imborrable recuerdo que dejaron nuestros soldados con su trabajo y sacrificio entre la población que tanto sufrió en una salvaje, e incompresible en el siglo XXI, guerra fratricida.

En la presentación de la exposición el autor lo cuenta así:
Son de todos conocidas las numerosas misiones humanitarias en países con conflictos bélicos, en las que ha participado y sigue participando el Ejército español, Bosnia y Herzegovina, Kosovo, Irak, Afganistán, Líbano, Malí…etc. El tratar sobre ello es un digno reconocimiento a sus componentes.
El título de la presente exposición fotográfica es el que mejor define lo que es difícil de olvidar. Por un lado las expereiencias individuales en el desarrollo de la labor profesional de los participantes en dichas misiones y por el otro será difícil de borrar de su memoria las ayudas y cariño que muchas personas recibieron de las distintas Agrupaciones.
La exposición que se muestra es un ejemplo de lo que se puede encontrar en algunos de los países afectados. Ésta en concreto pertenece a las primeras misiones efectuadas en Bosnia y Herzegovina en los años 1994 a 1997 por el contingente español encuadrado en la Brigada “Extremadura” XI.
Es un sencillo repaso fotográfico de aquella triste situación en un país en guerra, de la que han quedado, indudablemente, huellas imborrables…”


No por llevar la contraria al autor pero, conocedor de su obra, me atrevo a decir que no es un”sencillo” trabajo, es una recopilación de testimonios, es una mirada a las puertas del infierno en que los humanos pueden convertir una sociedad desarrollada.
Miguel Ángel Rodríguez Plaza es un muy conocido y galardonado fotógrafo, de talla nacional, es un filántropo que mantiene unos premios con su nombre y esfuerzo. Escritor, indagador de gestas perdidas y, sobre todo, “encontrador” de grandes personajes entre las gentes que forman parte del más perdido rincón de la historia. Ampliar
 Con este trabajo Plaza también honra a cuantos soldados hoy desarrollan su labor lejos, muy lejos de su hogar, y nos recuerda todo lo que se puede perder con la violencia totalitaria.

La exposición estrá abierta los días 6, 7, 12, 13 y 14 de octubre; sábados de 11 a 14 horas y de 17 a 20. Domingos y festivos de 11 a 14 horas.
Nuestro agradecimiento, una vez más, a Miguel Ángel por su labor y al CEFOT 1 de Cáceres por la divulgación que hace de la cultura militar.

domingo, 26 de agosto de 2018

225º Aniversario del RAC. “Castilla” nº 16 (IV)


Renovación del Estandarte.
Treinta y cinco años, treinta y cinco años habían pasado desde aquel octubre de 1983 en que desfilé como teniente abanderado para entregar el antiguo estandarte al Ayuntamiento, donde continúa depositado.
El Sr. Coronel revista a la Unidad en formación
Presidía entonces, como ahora, la ceremonia el Estandarte con el nuevo escudo constitucional, lucía la denominación de “Regimiento de Infantería Mecanizada”. Yo, como más antiguo llevaba el estandarte más antiguo, ahora ya en desuso y que en lugar de pasar al Museo del Ejército, pasaba al Ayuntamiento que lo había donado, en calidad de depósito, y a petición del alcalde, el recordado Manuel Rojas Torres.
Saludando al Estandarte en la última formación de éste
 ¿Estandarte? Sí, el Regimiento “Castilla” tiene estandarte, como la Caballería, en lugar de Bandera, como la Infantería. El Estandarte es más pequeño, en torno a 60 centímetros de lado, y se le asignó al Regimiento en 1968.
Coincidían en Badajoz, plaza fuerte desde su nacimiento, la desaparición de las Unidades de Caballería, la Brigada Blindada “Hernán Cortés” y la reorganización como Infantería Mecanizada, con carros de combate y transportes oruga acorazados, del “Castilla”, por mantener la tradición, el recuerdo del Arma de la velocidad, de la audacia, se decidió dotar a la Unidad del simbólico Estandarte
La tribuna presidencial con el Sr. Alcalde de Badajoz y la Madrina del nuevo Estandarte
Como ya hemos señalado, en 1982 fue sustituido por razones legales y se entregó uno nuevo, en ambos campeaba la denominación 'Mecanizada'.
En 2015 se incorporó al “Castilla” el Grupo de Caballería “Calatrava” y la Unidad se determinó como Acorazada, continuando con su Historial y denominación.
Este año, dentro de la conmemoración de sus 225 años, el mando consideró oportuno el cambio del Estandarte y el relevante acto se llevó a cabo el 19 de mayo en la Base Militar “General Menacho”.
El Sr. Alcalde de Badajoz, tras ofrecer el Estandarte a la Unidad lo entrega a la Madrina
 Presidía el Ilmo. Sr. Coronel jefe, don César García del Castillo, Para el acto formó todo el Regimiento, BICC “Mérida” y GCAC “Calatrava” con la Banda de Guerra de la Brigada XI y la Unidad de Música del Cuartel General de Fuezas Terrestres, Sevilla.
La madrina, heredera del título del Infantado, hace entrega del Estandarte a la Unidad
Mandaba la formación el Sr. Teniente coronel jefe del BICC “Mérida” I/16, don Juan Antonio García Martínez, con Capitán ayudante y Bandera coronela, portada por el Sargento más antiguo de la 1ª Compañía de su batallón.
El Sr. Coronel en la despedida simbólica del viejo Estandarte
 Para comenzar el acto, y como es de Ordenanza, se recibió en primer lugar a la Bandera Coronela, tradicional símbolo del Regimiento desde su creación en 1793, y a continuación al Estandarte -que desfilaba por última vez- a los acordes del Himno Nacional interpretado por Banda y Música. Se incorpora la autoridad presidente,  el Ilmo. Sr. Coronel -acompañado del Sr. Suboficial mayor don Francisco Luis Solís Puerto- que recibió el Toque de honor y revistó a la fuerza, saludó a los asistentes y tomó lugar en la tribuna, a la que invitó a subir al Ilmo. Sr. Alcalde de la ciudad, don Francisco Javier Fragoso Martínez, y a la Madrina del Estandarte, Ilma. Sra. doña Almudena de Arteaga y del Alcázar.
Tras la ceremonia y ofrecimientos los Estandartes pasan a formación
Doña Almudena de Arteaga, conocida escritora, es heredera del título del Infantado, es la XX Duquesa desde este 2018, y por tanto del fundador del Regimiento de Infantería “Voluntarios de Castilla”, el XIII Duque, don Pedro Alcántara de Toledo, que lo levantó en 1793 para la campaña contra los franceses, la Guerra del Rosellón 1793-1795.
A la derecha de la tribuna formaba el oficial abanderado con la nueva Enseña, todavía enrollada y cubierta con una funda.
Los portadores de la corona de los Caídos con el viejo uniforme de carristas
La ceremonia central de esta ocasión se lleva a cabo delante de la tribuna, frente a la formación. Allí el oferente del Estandarte, la ciudad de Badajoz representada en su Alcalde, tras unas breves palabras alusivas al acto y la ocasión, despliega la Enseña y la entregó a la Madrina que la pasó al Jefe del Regimiento. La Madrina ofreció la Bandera recordando la efeméride de la fundación del Regimiento hace 225 años, lo que representó para tantos miles de soldados que han servido bajo su nombre en tantos lugares del mundo. Recordó la responsabilidad que conlleva el servicio bajo este Estandarte y animó a los componentes del “Castilla” a continuar en su línea de superación y entrega al servicio.
Ofrenda los que formaron en el Regimiento y en los Ejércitos de España
El Sr. Coronel, al asumir en nombre del Regimiento la responsabilidad de este nuevo símbolo de España, nuevo en la forma que no en el sentido del deber, cambiado por necesidad orgánica sin cejar ni un momento en su sentido patrio, pronuncia las frases que presentan el nuevo Estandarte y que en prueba de la asunción de las responsabilidades se cierra con una descarga de fusilería y el grito, por todos coreado, de ‘’Viva España”.
Entrega de distinción y agradecimiento al autor del Estandarte, don Juan Manuel Expósito
 Ambos estandartes pasarán ahora a la formación, continuando el acto con la ofrenda a los Caidos y la entrega de recompensas a componentes de la Unidad y a los miembros de la misma que pasan a otra situación o se despiden por razones de servicio. En esta ocasión, además, se hace entrega de un obsequio a don Juan Manuel Expósito, reconocido artista/artesano, bordador de gran prestigio en Extremadura, con una labor inmensa y que altruistamente cedió su trabajo y los materiales para la confección del nuevo estandarte. Don Juan Manuel Expósito, mi amigo Juanma, ha entrado en la hermandad del Regimiento “Castilla”, ya es uno de los nuestros.
Veteranos del "Castilla" e invitados al acto
 La dislocación y el desfile a pie cierran la ocasión, desfila por última vez la Bandera del “Mecanizado” e inicia su andadura la del "Acorazado", distintos nombres en 225 años de servicio a España del Regimiento "Castilla".
Los Estandartes del Regimiento durante el desfile que cerró el acto
 Hace treinta y cinco años formamos parte de una ceremonia similar, ahora somos testigos de otra. Gracias al Regimiento por invitarnos y nuestros mejores deseos a todos los miembros del mismo en sus futuras misiones.
Fuerzas del "Castilla" durante el desfile, a su paso por la tribuna presidencial

miércoles, 30 de mayo de 2018

Libros de soldados: El final de las invasiones. La batalla del Salado


EL FINAL DE LAS INVASIONES. LA BATALLA DEL SALADO.
José María González Lanzarote, Badajoz, Editamás, 2018
El pasado día 19 de mayo, dentro de las Jornadas de la 37ª Edición de la Feria del Libro de Badajoz, se presentó esta obra de nuestro amigo y compañero José María González Lanzarote.
José Mª es teniente coronel de Infantería en la reserva, fue el primer presidente, y fundador, de la Asociación Cultural “Voluntarios de Castilla”, en Badajoz, y es autor, entre otros trabajos de Zalaca. La batalla en el siglo XI, Editora Regional de Extremadura, 2015,
y La batalla de Zalaca, 1086, Almena ediciones, Serie Guerreros y Batallas, Madrid, 2016.
La batalla del Salado se dio en 1340, cerca de Tarifa (Cádiz), entre los reinos de Castilla, Aragón y Portugal, toda la cristiandad peninsular, contra los reinos de Granada y de los Benimerines, procedentes del norte de África. En ella tomarían parte las milicias concejiles de Badajoz y la victoria de los reinos cristianos cerraría definitivamente el capítulo de las invasiones musulmanas a la península.
 Pero para hablar del libro hemos preferido reproducir aquí la presentación que hizo el autor en la ya citada Feria del Libro de Badajoz:
“…Para entrar directamente en la presentación, aparte de agradecerles que me estén escuchando esta tarde, en primer lugar, quiero hacerme y responderme yo mismo una pregunta:
¿Por qué escribir un ensayo sobre una batalla campal de hace casi siete siglos, que tuvo lugar en una tierra próxima, el sur de España pero lejana para los medios de aquellos tiempos y sobre la que ya se ha escrito en numerosas ocasiones?
Aparte de aficiones personales que yo pueda tener, lo he considerado interesante por lo siguiente:
Primero por lo que indica su propio título, la última de las invasiones, dentro de la reconquista, por supuesto y con todos los matices que en la obra se expresan respecto al calificativo de última.
Por otra parte, una batalla campal era en esta época un acontecimiento suficientemente singular, por lo raro, y suficientemente decisivo siempre que la incluyamos dentro de un contexto político y social más amplio, para que merezca la pena detenerse y curiosear en ella.
 El que exista numerosa bibliografía sobre este mismo hecho no quita para que se puedan dar distintas versiones e interpretaciones sobre determinados acontecimientos, siempre que éstas estén de acuerdo con los datos, más o menos exactos, proporcionados por documentos contemporáneos y, sobre todo, con la lógica y el sentido común.
Una vez vista la finalidad genérica, podemos deducir de ella los objetivos del libro:
En primer lugar, difundir el conocimiento sobre los acontecimientos que ocurrieron en ese 1340 y que culminaron con la batalla en cuestión, aunque ya anticipo que esto no fue exactamente el final de un proceso, ya que todavía hubo duras campañas y largos sitios hasta que la situación quedó claramente establecida.
También se trata de hacer un análisis lógico, y hago hincapié en lo de lógico, de las causas que llevaron a los protagonistas y sus consejeros, aunque estos últimos permanecen ocultos salvo en algunas ocasiones, a tomar las decisiones que tomaron en todos los planos de actuación, ya fuera político, estratégico u operativo, decisiones que en casi todos esos planos conocemos perfectamente gracias a las crónicas pero que estos documentos, en la mayoría de los casos, no dicen claramente por qué se adoptaron en realidad.
Por fin, se trata también de proponer un desarrollo novedoso de la batalla, insisto que siempre a la luz de la documentación contemporánea existente. Este desarrollo ya fue esbozado por Manuel López Fernández en un artículo publicado en la revista Ejército y por mí mismo en la Historia Militar de España, del Ministerio de Defensa, y se ha pulido y ampliado porque parece ser el que ofrece mejor explicación para los hechos que relatan la mayoría de  las crónicas contemporáneas.
 En el ensayo, también se estudia la composición de los ejércitos enfrentados, con más atención al movilizado por el rey Alfonso el onceno, que se basaba en un sistema de reclutamiento bastante perfeccionado para la época y que suponía, teóricamente casi la prestación universal, siempre dependiendo de las posibilidades económicas del individuo, ya que el armamento se lo solía proporcionar él mismo. Por ejemplo, un vecino de Badajoz que tuviese un patrimonio, salvo su casa, de seis mil maravedíes, tenía que tener un caballo y se supone que armas adecuadas.
También quiero destacar un estudio inédito sobre las posibilidades numéricas de ambos ejércitos y de los defensores de Tarifa, donde se desarrolla la acción principal, basándose para ello en el teórico consumo de víveres por hombres y animales y las posibilidades de transporte y ocupación de los caminos, lo que reduce los números a un nivel racional pero realista, dejando fuera las exageraciones, sobre todo las numéricas de los aliados musulmanes. Estos números no pretenden, ni mucho menos, ser exactos, tarea imposible hablando de una época en la que la contabilidad no era precisa, al menos para los escritores de las crónicas, ni la exactitud de los números de personal se creía tan importante.
 Parece que ninguna obra esté completa si no se puede extraer de ella alguna enseñanza, o, al menos, moraleja aplicable al mundo actual. Ciertamente resulta difícil en este caso, ya que poco tienen que ver las circunstancias actuales o, por decirlo de otra manera, contemporáneas con las que pudieran existir en el siglo XIV y poco tiene que ver nuestra escala de valores con las de la época, pero, no obstante, podemos destacar algunos de esos valores o defectos que podemos considerar como universales e intemporales en los distintos protagonistas:
Como no destacar la férrea voluntad demostrada por Alfonso el Onceno a lo largo de los acontecimientos previos, mezclando un carácter fuerte, imperioso y a veces hasta cruel, junto con templanza cuando la ocasión lo requería; las actitudes previas de los nobles levantiscos, cuyo prototipo era Don Juan Manuel, que anteponían su beneficio personal y familiar a cualquier otra consideración, de acuerdo, eso sí, con los parámetros morales de la época. En un país actual bien organizado, sus actos habrían sido considerados traición. El carácter vehemente en ocasiones, poco calculador en otras y, casi siempre políticamente astuto de Abul Hasan, que debilitó su imperio y comprometió su prestigio por intervenir en un territorio que para él no debía haber sido más que un teatro secundario. La nobleza de la actitud de la reina María, que, a pesar de los desplantes de su marido Alfonso, que tuvo dos hijos con ella, de los cuales solo sobrevivió uno, y diez con su amante, no dudó en intervenir cerca de su padre, el rey de Portugal, para requerir la ayuda que necesitaba Castilla; la nobleza de este rey de Portugal, también llamado Alfonso, el cuarto, que antepuso la aversión a su yerno, con el cual ya había guerreado y con el que volvería a hacerlo, siempre en desventaja, para contribuir con lo que pudo a la causa común, aunque sin perder de vista los intereses particulares de su reino; la habilidad de Yusuf de Granada, que guerreó sin mucho entusiasmo y más bien por compromisos anteriores  junto a los benimerines, tratando de guardar el equilibrio y no enfrentarse de una manera total a sus vecinos castellanos y nunca perdió de vista el bien de su reino; la actitud excesivamente caballeresca, valiente e irresponsable de Jofre Tenorio, que llevó a la pérdida de la flota,  y  tanto que se puede decir o deducir de todos los personajes que surgen en el libro y que, afortunada o desgraciadamente, nos podemos seguir encontrando, quizá de una manera más encubierta, en todos los niveles de la vida pública y privada hoy en día.
 También los interesados podrán ver un esbozo sobre las maneras de combatir, las armas y el carácter de los ejércitos de la época, que en este aspecto era ya una época de cambio respecto a los usos que habían preponderado en la Edad Media.
Al comienzo dije que la batalla  y la mayor parte de los hechos habían tenido lugar a una distancia, en aquel siglo XIV, que podía considerarse muy lejana respecto a donde nos encontramos, pero también la tierra extremeña, la raya y la propia ciudad de Badajoz, jugaron un papel muy importante en el desarrollo de los acontecimientos previos, pues fue donde los reyes de Castilla y Portugal hicieron, llamémosle, las paces y acordaron su colaboración en la inminente batalla.
He intentado hacer el texto lo más ameno posible, comprensible a través de fotografías y esquemas y breve dentro de la necesaria densidad que lleva consigo un estudio riguroso y basado en fuentes contemporáneas a los hechos y acreditadas publicaciones. No me queda más que decir que espero que les resulte interesante…”