domingo, 26 de agosto de 2018

225º Aniversario del RAC. “Castilla” nº 16 (IV)


Renovación del Estandarte.
Treinta y cinco años, treinta y cinco años habían pasado desde aquel octubre de 1983 en que desfilé como teniente abanderado para entregar el antiguo estandarte al Ayuntamiento, donde continúa depositado.
El Sr. Coronel revista a la Unidad en formación
Presidía entonces, como ahora, la ceremonia el Estandarte con el nuevo escudo constitucional, lucía la denominación de “Regimiento de Infantería Mecanizada”. Yo, como más antiguo llevaba el estandarte más antiguo, ahora ya en desuso y que en lugar de pasar al Museo del Ejército, pasaba al Ayuntamiento que lo había donado, en calidad de depósito, y a petición del alcalde, el recordado Manuel Rojas Torres.
Saludando al Estandarte en la última formación de éste
 ¿Estandarte? Sí, el Regimiento “Castilla” tiene estandarte, como la Caballería, en lugar de Bandera, como la Infantería. El Estandarte es más pequeño, en torno a 60 centímetros de lado, y se le asignó al Regimiento en 1968.
Coincidían en Badajoz, plaza fuerte desde su nacimiento, la desaparición de las Unidades de Caballería, la Brigada Blindada “Hernán Cortés” y la reorganización como Infantería Mecanizada, con carros de combate y transportes oruga acorazados, del “Castilla”, por mantener la tradición, el recuerdo del Arma de la velocidad, de la audacia, se decidió dotar a la Unidad del simbólico Estandarte
La tribuna presidencial con el Sr. Alcalde de Badajoz y la Madrina del nuevo Estandarte
Como ya hemos señalado, en 1982 fue sustituido por razones legales y se entregó uno nuevo, en ambos campeaba la denominación 'Mecanizada'.
En 2015 se incorporó al “Castilla” el Grupo de Caballería “Calatrava” y la Unidad se determinó como Acorazada, continuando con su Historial y denominación.
Este año, dentro de la conmemoración de sus 225 años, el mando consideró oportuno el cambio del Estandarte y el relevante acto se llevó a cabo el 19 de mayo en la Base Militar “General Menacho”.
El Sr. Alcalde de Badajoz, tras ofrecer el Estandarte a la Unidad lo entrega a la Madrina
 Presidía el Ilmo. Sr. Coronel jefe, don César García del Castillo, Para el acto formó todo el Regimiento, BICC “Mérida” y GCAC “Calatrava” con la Banda de Guerra de la Brigada XI y la Unidad de Música del Cuartel General de Fuezas Terrestres, Sevilla.
La madrina, heredera del título del Infantado, hace entrega del Estandarte a la Unidad
Mandaba la formación el Sr. Teniente coronel jefe del BICC “Mérida” I/16, don Juan Antonio García Martínez, con Capitán ayudante y Bandera coronela, portada por el Sargento más antiguo de la 1ª Compañía de su batallón.
El Sr. Coronel en la despedida simbólica del viejo Estandarte
 Para comenzar el acto, y como es de Ordenanza, se recibió en primer lugar a la Bandera Coronela, tradicional símbolo del Regimiento desde su creación en 1793, y a continuación al Estandarte -que desfilaba por última vez- a los acordes del Himno Nacional interpretado por Banda y Música. Se incorpora la autoridad presidente,  el Ilmo. Sr. Coronel -acompañado del Sr. Suboficial mayor don Francisco Luis Solís Puerto- que recibió el Toque de honor y revistó a la fuerza, saludó a los asistentes y tomó lugar en la tribuna, a la que invitó a subir al Ilmo. Sr. Alcalde de la ciudad, don Francisco Javier Fragoso Martínez, y a la Madrina del Estandarte, Ilma. Sra. doña Almudena de Arteaga y del Alcázar.
Tras la ceremonia y ofrecimientos los Estandartes pasan a formación
Doña Almudena de Arteaga, conocida escritora, es heredera del título del Infantado, es la XX Duquesa desde este 2018, y por tanto del fundador del Regimiento de Infantería “Voluntarios de Castilla”, el XIII Duque, don Pedro Alcántara de Toledo, que lo levantó en 1793 para la campaña contra los franceses, la Guerra del Rosellón 1793-1795.
A la derecha de la tribuna formaba el oficial abanderado con la nueva Enseña, todavía enrollada y cubierta con una funda.
Los portadores de la corona de los Caídos con el viejo uniforme de carristas
La ceremonia central de esta ocasión se lleva a cabo delante de la tribuna, frente a la formación. Allí el oferente del Estandarte, la ciudad de Badajoz representada en su Alcalde, tras unas breves palabras alusivas al acto y la ocasión, despliega la Enseña y la entregó a la Madrina que la pasó al Jefe del Regimiento. La Madrina ofreció la Bandera recordando la efeméride de la fundación del Regimiento hace 225 años, lo que representó para tantos miles de soldados que han servido bajo su nombre en tantos lugares del mundo. Recordó la responsabilidad que conlleva el servicio bajo este Estandarte y animó a los componentes del “Castilla” a continuar en su línea de superación y entrega al servicio.
Ofrenda los que formaron en el Regimiento y en los Ejércitos de España
El Sr. Coronel, al asumir en nombre del Regimiento la responsabilidad de este nuevo símbolo de España, nuevo en la forma que no en el sentido del deber, cambiado por necesidad orgánica sin cejar ni un momento en su sentido patrio, pronuncia las frases que presentan el nuevo Estandarte y que en prueba de la asunción de las responsabilidades se cierra con una descarga de fusilería y el grito, por todos coreado, de ‘’Viva España”.
Entrega de distinción y agradecimiento al autor del Estandarte, don Juan Manuel Expósito
 Ambos estandartes pasarán ahora a la formación, continuando el acto con la ofrenda a los Caidos y la entrega de recompensas a componentes de la Unidad y a los miembros de la misma que pasan a otra situación o se despiden por razones de servicio. En esta ocasión, además, se hace entrega de un obsequio a don Juan Manuel Expósito, reconocido artista/artesano, bordador de gran prestigio en Extremadura, con una labor inmensa y que altruistamente cedió su trabajo y los materiales para la confección del nuevo estandarte. Don Juan Manuel Expósito, mi amigo Juanma, ha entrado en la hermandad del Regimiento “Castilla”, ya es uno de los nuestros.
Veteranos del "Castilla" e invitados al acto
 La dislocación y el desfile a pie cierran la ocasión, desfila por última vez la Bandera del “Mecanizado” e inicia su andadura la del "Acorazado", distintos nombres en 225 años de servicio a España del Regimiento "Castilla".
Los Estandartes del Regimiento durante el desfile que cerró el acto
 Hace treinta y cinco años formamos parte de una ceremonia similar, ahora somos testigos de otra. Gracias al Regimiento por invitarnos y nuestros mejores deseos a todos los miembros del mismo en sus futuras misiones.
Fuerzas del "Castilla" durante el desfile, a su paso por la tribuna presidencial

miércoles, 30 de mayo de 2018

Libros de soldados: El final de las invasiones. La batalla del Salado


EL FINAL DE LAS INVASIONES. LA BATALLA DEL SALADO.
José María González Lanzarote, Badajoz, Editamás, 2018
El pasado día 19 de mayo, dentro de las Jornadas de la 37ª Edición de la Feria del Libro de Badajoz, se presentó esta obra de nuestro amigo y compañero José María González Lanzarote.
José Mª es teniente coronel de Infantería en la reserva, fue el primer presidente, y fundador, de la Asociación Cultural “Voluntarios de Castilla”, en Badajoz, y es autor, entre otros trabajos de Zalaca. La batalla en el siglo XI, Editora Regional de Extremadura, 2015,
y La batalla de Zalaca, 1086, Almena ediciones, Serie Guerreros y Batallas, Madrid, 2016.
La batalla del Salado se dio en 1340, cerca de Tarifa (Cádiz), entre los reinos de Castilla, Aragón y Portugal, toda la cristiandad peninsular, contra los reinos de Granada y de los Benimerines, procedentes del norte de África. En ella tomarían parte las milicias concejiles de Badajoz y la victoria de los reinos cristianos cerraría definitivamente el capítulo de las invasiones musulmanas a la península.
 Pero para hablar del libro hemos preferido reproducir aquí la presentación que hizo el autor en la ya citada Feria del Libro de Badajoz:
“…Para entrar directamente en la presentación, aparte de agradecerles que me estén escuchando esta tarde, en primer lugar, quiero hacerme y responderme yo mismo una pregunta:
¿Por qué escribir un ensayo sobre una batalla campal de hace casi siete siglos, que tuvo lugar en una tierra próxima, el sur de España pero lejana para los medios de aquellos tiempos y sobre la que ya se ha escrito en numerosas ocasiones?
Aparte de aficiones personales que yo pueda tener, lo he considerado interesante por lo siguiente:
Primero por lo que indica su propio título, la última de las invasiones, dentro de la reconquista, por supuesto y con todos los matices que en la obra se expresan respecto al calificativo de última.
Por otra parte, una batalla campal era en esta época un acontecimiento suficientemente singular, por lo raro, y suficientemente decisivo siempre que la incluyamos dentro de un contexto político y social más amplio, para que merezca la pena detenerse y curiosear en ella.
 El que exista numerosa bibliografía sobre este mismo hecho no quita para que se puedan dar distintas versiones e interpretaciones sobre determinados acontecimientos, siempre que éstas estén de acuerdo con los datos, más o menos exactos, proporcionados por documentos contemporáneos y, sobre todo, con la lógica y el sentido común.
Una vez vista la finalidad genérica, podemos deducir de ella los objetivos del libro:
En primer lugar, difundir el conocimiento sobre los acontecimientos que ocurrieron en ese 1340 y que culminaron con la batalla en cuestión, aunque ya anticipo que esto no fue exactamente el final de un proceso, ya que todavía hubo duras campañas y largos sitios hasta que la situación quedó claramente establecida.
También se trata de hacer un análisis lógico, y hago hincapié en lo de lógico, de las causas que llevaron a los protagonistas y sus consejeros, aunque estos últimos permanecen ocultos salvo en algunas ocasiones, a tomar las decisiones que tomaron en todos los planos de actuación, ya fuera político, estratégico u operativo, decisiones que en casi todos esos planos conocemos perfectamente gracias a las crónicas pero que estos documentos, en la mayoría de los casos, no dicen claramente por qué se adoptaron en realidad.
Por fin, se trata también de proponer un desarrollo novedoso de la batalla, insisto que siempre a la luz de la documentación contemporánea existente. Este desarrollo ya fue esbozado por Manuel López Fernández en un artículo publicado en la revista Ejército y por mí mismo en la Historia Militar de España, del Ministerio de Defensa, y se ha pulido y ampliado porque parece ser el que ofrece mejor explicación para los hechos que relatan la mayoría de  las crónicas contemporáneas.
 En el ensayo, también se estudia la composición de los ejércitos enfrentados, con más atención al movilizado por el rey Alfonso el onceno, que se basaba en un sistema de reclutamiento bastante perfeccionado para la época y que suponía, teóricamente casi la prestación universal, siempre dependiendo de las posibilidades económicas del individuo, ya que el armamento se lo solía proporcionar él mismo. Por ejemplo, un vecino de Badajoz que tuviese un patrimonio, salvo su casa, de seis mil maravedíes, tenía que tener un caballo y se supone que armas adecuadas.
También quiero destacar un estudio inédito sobre las posibilidades numéricas de ambos ejércitos y de los defensores de Tarifa, donde se desarrolla la acción principal, basándose para ello en el teórico consumo de víveres por hombres y animales y las posibilidades de transporte y ocupación de los caminos, lo que reduce los números a un nivel racional pero realista, dejando fuera las exageraciones, sobre todo las numéricas de los aliados musulmanes. Estos números no pretenden, ni mucho menos, ser exactos, tarea imposible hablando de una época en la que la contabilidad no era precisa, al menos para los escritores de las crónicas, ni la exactitud de los números de personal se creía tan importante.
 Parece que ninguna obra esté completa si no se puede extraer de ella alguna enseñanza, o, al menos, moraleja aplicable al mundo actual. Ciertamente resulta difícil en este caso, ya que poco tienen que ver las circunstancias actuales o, por decirlo de otra manera, contemporáneas con las que pudieran existir en el siglo XIV y poco tiene que ver nuestra escala de valores con las de la época, pero, no obstante, podemos destacar algunos de esos valores o defectos que podemos considerar como universales e intemporales en los distintos protagonistas:
Como no destacar la férrea voluntad demostrada por Alfonso el Onceno a lo largo de los acontecimientos previos, mezclando un carácter fuerte, imperioso y a veces hasta cruel, junto con templanza cuando la ocasión lo requería; las actitudes previas de los nobles levantiscos, cuyo prototipo era Don Juan Manuel, que anteponían su beneficio personal y familiar a cualquier otra consideración, de acuerdo, eso sí, con los parámetros morales de la época. En un país actual bien organizado, sus actos habrían sido considerados traición. El carácter vehemente en ocasiones, poco calculador en otras y, casi siempre políticamente astuto de Abul Hasan, que debilitó su imperio y comprometió su prestigio por intervenir en un territorio que para él no debía haber sido más que un teatro secundario. La nobleza de la actitud de la reina María, que, a pesar de los desplantes de su marido Alfonso, que tuvo dos hijos con ella, de los cuales solo sobrevivió uno, y diez con su amante, no dudó en intervenir cerca de su padre, el rey de Portugal, para requerir la ayuda que necesitaba Castilla; la nobleza de este rey de Portugal, también llamado Alfonso, el cuarto, que antepuso la aversión a su yerno, con el cual ya había guerreado y con el que volvería a hacerlo, siempre en desventaja, para contribuir con lo que pudo a la causa común, aunque sin perder de vista los intereses particulares de su reino; la habilidad de Yusuf de Granada, que guerreó sin mucho entusiasmo y más bien por compromisos anteriores  junto a los benimerines, tratando de guardar el equilibrio y no enfrentarse de una manera total a sus vecinos castellanos y nunca perdió de vista el bien de su reino; la actitud excesivamente caballeresca, valiente e irresponsable de Jofre Tenorio, que llevó a la pérdida de la flota,  y  tanto que se puede decir o deducir de todos los personajes que surgen en el libro y que, afortunada o desgraciadamente, nos podemos seguir encontrando, quizá de una manera más encubierta, en todos los niveles de la vida pública y privada hoy en día.
 También los interesados podrán ver un esbozo sobre las maneras de combatir, las armas y el carácter de los ejércitos de la época, que en este aspecto era ya una época de cambio respecto a los usos que habían preponderado en la Edad Media.
Al comienzo dije que la batalla  y la mayor parte de los hechos habían tenido lugar a una distancia, en aquel siglo XIV, que podía considerarse muy lejana respecto a donde nos encontramos, pero también la tierra extremeña, la raya y la propia ciudad de Badajoz, jugaron un papel muy importante en el desarrollo de los acontecimientos previos, pues fue donde los reyes de Castilla y Portugal hicieron, llamémosle, las paces y acordaron su colaboración en la inminente batalla.
He intentado hacer el texto lo más ameno posible, comprensible a través de fotografías y esquemas y breve dentro de la necesaria densidad que lleva consigo un estudio riguroso y basado en fuentes contemporáneas a los hechos y acreditadas publicaciones. No me queda más que decir que espero que les resulte interesante…”

miércoles, 23 de mayo de 2018

Libros de soldados: 22 Héroes cacereños. Kobba-Darsa 1924


22 HÉROES CACEREÑOS. Kobba-Darsa 1924.
Miguel Ángel Rodríguez Plaza, Cáceres, Diputación Provincial, 2017.
Ando con lecturas acumuladas y más cuando se mezclan Ferias de Libros, en Cáceres y Badajoz, con eventos Institucionales, 225 Aniversario del Regimiento “Castilla”, de ahí el retraso en estas reseñas.


Miguel Ángel Rodríguez Plaza es Comandante de Sanidad Militar en la Reserva, con muchos años de servicio, en diversos destinos de la geografía española y con varias Misiones Internacionales en la mochila, bien puede decirse que su experiencia profesional le ha permitido acercarse, y mucho, a la vida del soldado en muy diversas circunstancias. Además, el autor es un conocido y muy premiado artista en la Fotografía, muy laureado y considerado en sus trabajos también aquí hace gala del “plus ultra” profesional y hace ya casi una treintena de años que promociona un premio de fotografías que recientemente se ha fallado en esta edición anual. Es además socio de la Real Económica de Amigos del País de Badajoz y allí, en su biblioteca y archivo lo saludamos a menudo, entre legajos y periódicos y presto a marchar a donde haya una nueva referencia documental del tema en el que trabaje. Un buen ejemplo de pasión y esfuerzo desinteresado.
Y además escribe, relata historias, gusta de los papeles viejos, de los documentos y de las historias de aquellos de los que casi nunca se acuerda la historia, los soldados olvidados, en algunos casos, o ni siquiera reconocidos, en la mayoría de ellos.
En la Revista “Alcántara”, Diputación de Cáceres, tiene, entre otros trabajos, ‘La facción de Gómez y sus Unidades militares en Cáceres, 1836’ (2014) y ‘Un cacereño ilustre: Francisco Muñoz Bello’ (2015)
En la Revista de Estudios Extremeños (Diputación de Badajoz): “Epigrafía latina de Oliva de Plasencia’ (2005),  ‘Unidades militares de guarnición en Cáceres…1830-1900’ (2012), ‘Uso inapropiado de una lápida’ (2013) o ‘Ordenanzas del gremio de sastres de Plasencia, 1795’ (2015)
En la Revista de Ferias del Ayuntamiento de Badajoz publicó, en 2016: Papeles sellados de los Libros de Actas del Ayuntamiento de Badajoz, siglos XVII, XVIII y XIX”.


En esta ocasión nos presenta, nos recuerda, una gesta de unos extremeños. Unos soldados que, más que desconocidos, estaban olvidados en nuestra tierra.
En el  terrible verano de 1924, en plena campaña del Rif, en un rincón perdido, enclave estratégico para el control del territorio del Lau, un puñado de soldados, del Regimiento de Infantería “Serrallo” nº 69 y tres soldados de Ingenieros, telegrafistas, van a estar asediados y sometidos al fuego enemigo durante once días. Dos tenientes, un sargento, cuatro cabos y una treintena de soldados resistirán a fuerzas muy superiores causándoles gran número de bajas. Varias columnas, sumando más de diez mil hombres, que sufrieron muchas bajas, hicieron falta para desanudar el dogal que apretaba a aquellos cuarenta valientes.
De ellos, veintidós son extremeños que, como bien señala el profesor Pecellín Lancharro, en la introducción: “solo la escasez, los sufrimientos físicos, las duras tareas agrícolas que llevaban soportando desde su infancia campesina, puede explicar la extraordinaria resistencia de aquellos hombres, capaces de manejar el fusil con la misma eficacia que antes habían demostrado en el uso de la hoz, los azadones o las guadañas bajo el implacable sol de Extremadura. Eran tan duros, si no más, que los curtidos rifeños…”
La guarnición fue premiada con la Medalla Militar colectiva, tras la Cruz de San Fernando, la más importante para un combatiente, premia "Al valor muy distinguido"; auténticos héroes de guerra.
Medalla Militar, 'Al valor muy distinguido'
 Es libro muy sencillo, fácil de leer, una trascripción de documentos y reseñas documentales; es corto y va acompañado de una amplia y siempre interesante documentación gráfica, la mayoría inédita, así como de una sucinta biografía de cada uno de los protagonistas, trabajo en el que el autor se implica y patea la geografía de los héroes, pueblo a pueblo y calle a calle, entra en contacto con familiares, en algunos casos, y con responsables ciudadanos de los que alguno que otro conocía o había oído hablar del personaje al que se honraba con una calle: Valverde de la Vera, Zorita, Madroñera, Zarza de Montánchez, Villamesías, Miajadas, Hinojal, Cañamero, Escurial, Talaván, Torremocha, Plawsenzuela, Huerta de Ánimas, Garrovillas, Botija, Alía, Madrigalejo y Arroyomolinos, son las patrias de nuestros protagonistas.
Un libro en fin, muy sencillo, más parece un catálogo de la Sala de Personajes Extremeños que debería tener un Centro, Museo o como quiera llamársele de temática militar en la que es tan rica nuestra región y que tanta falta nos hace.
Medalla Militar de uno de los héroes de Kobba-Darsa
 Su lectura, y esto es muy personal, me deja un regusto amargo: al leer la trayectoria vital de cada uno de ellos, inédita en la mayoría de los casos hasta este trabajo de Rodríguez Plaza, qué fue de ellos, la Historia les pasó por encima. Así éramos y ojalá no lo sigamos siendo y tengamos presente a tantos conciudadanos que en tantos campos del estudio, el trabajo o la política tanto nos aportaron.
Lectura recomendada y nuestro agradecimiento a don Miguel Ángel, por acercarnos esta gesta.